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Yo y el dolor físico, mientras se derrumba el Chitarea, por Laura Bermeo

Ayer mi marido y yo fuimos dejar a Nissi, mi hija, a su escuela, esta queda en Santa Ana, al cerrar el baúl del carro, después de bajar su mochila, deje mi mano adentro y me prense el dedo meñique, lo cual No me sorprendió mucho ya que estaba digiriendo recuerdos de mi infancia después de encontrar a mis primos por Facebook, lo que si me sorprendió fue el dolor, en medio de este intenso dolor mientras me movía con desesperación en la calle pensé ¡detente! ¡observa! Así lo hice y empecé a llorar sosteniendo mi dedo sangrante, mi marido me abrazo, yo lloraba por los recuerdos sumergidos en este mar de dolor físico, fuimos a una clínica cercana, donde experimente más dolor, me inyectaron el pequeño meñique por todas partes (Tres pinchazos en realidad) con anestesia, la cual a mi parecer no hizo ningún efecto, la doctora me limpiaba la herida y yo me retorcía y aguantaba dolor, ella me decía te duele, yo decía NO con lagrimas en los ojos, ella dijo: tiene que decirme, yo no quiero que le duela más y yo pensé, no voy a soportar más agujas en mi pequeño meñique, respiré y dije: !estoy bien!, en realidad el dolor persistió durante todo el día; después de radiografía, inyección para el dolor, ya en su oficina note que la doctora prestaba mucha atención a lo que se decía afuera, no estaba concentrada y nos dijó PARECE QUE SE DERRUMBO EN TAPEZCO (Tendrían que vivir en Santa Ana para saber lo que eso significa) llame inmediatamente a la escuela de mi hija, resulta que la directora no sabía nada, dijo que iba a averiguar, comenzaron los ruidos de las ambulancias, yo continuaba ansiosa por mi hija, llame a mi otro hijo que andaba estudiando fuera del alcance del posible deslave, solo para saber de él, 5 minutos después recibí una llamada de la escuela pidiendo que recojamos a nuestros hijos, tuve paz en el alma de saber que la gente que amo estaba segura y el dolor seguía ahí, habían cerrado calles, la gente corría en sus carros apresuradamente para recoger a sus hijos de las escuelas, llegar a sus casas, otros abandonar sus casas, cerraron calles cerca de este derrumbe, lo interesante es que nadie tenía idea clara de lo que había sucedido, recogimos a Nissi de la escuela y salimos de la zona y yo continuaba con el dolor, en el carro pensaba en todas estas personas que vivían en el área, hacia 45 días que yo me había mudado de esta zona. No supe en realidad lo que había sucedido hasta que llegue a mi casa y encendí el televisor; 2 hectareas de la montaña Chitaria se habían derrumbado debido a las intensas lluvias y el dolor seguía ahí, murió Tony Curtis y el dolor seguía ahí.

Solo tuve una pequeña ruptura en el hueso de mi meñique además de todo el dedo magullado y el dolor era soportable solo porque estaba ahí, el punto es: pienso en las personas que sufren de dolor constante, cáncer, lesiones,  personas que tienen que vivir el día a día sumergidos en este dolor físico, observar los eventos de la vida a través del dolor, a ellos mi más grandes respetos sin importar cuál fue la creencia que creo el dolor.

Dios los bendice.