La celebración de las mañanas de los Domingos de Resurrección, son los recuerdos más vívidos y preciados que tengo de mi infancia, Mis hermanas y yo posábamos con los bellos vestido que nuestra madre nos había hecho. Luego de ir a misa, disfrutábamos un rico desayuno-almuerzo, la comida más especial en nuestro hogar. Mi mamá compraba un delicioso pastel y mi papá preparaba huevos y salchicha. Echábamos crema y azúcar por encima de nuestro pocillo de fresas frescas.
¡Que recuerdos felices!
La Cuaresma es una temporada de esperanza e introspección. En ella, avivamos el poder de nuestro Cristo interno. Los invito a prepararse para esta época sagrada dejando ir todo pensamiento o creencia limitante. Regocijémonos en Dios y aceptemos la verdad de nuestra divinidad. De corazón les deseo una Cuaresma llena de significado. Una que recuerden por siempre.
En paz y amor
Laura Harvey
Editora